Arrastra el animal hasta la forma de moverse que le corresponde. Cinco maneras, treinta y siete animales y ninguna respuesta con trampa.
El tablero muestra cinco lugares, cada uno con un animal que hace de guía: la jirafa para los que caminan, la serpiente para los que reptan, el águila para los que vuelan, el delfín para los que nadan y el canguro para los que saltan. Abajo aparecen los animales de la ronda, y el chico los va llevando con el dedo hasta donde cree que van. Si se equivoca, el animal vuelve solo a su lugar y puede volver a intentarlo: no hay cruces rojas ni sonidos de error.
Cada partida son ocho rondas y las primeras son más cortas, para entrar de a poco. Ninguna ronda trae animales de las cinco categorías a la vez, y eso es a propósito: si siempre hubiera uno de cada, el último se podría acertar por descarte en vez de por pensarlo.
En la escuela este tema suele aparecer como clasificar animales según su desplazamiento o según su forma de locomoción, y casi siempre con fichas para recortar y pegar. Acá es lo mismo pero jugable: se puede proyectar en el pizarrón y que pasen de a uno, o dejar que cada chico juegue solo en una tablet. El juego dice en voz alta el nombre de cada animal en el idioma que esté elegido.
No hace falta registrarse ni instalar nada. Funciona en teléfono, tablet y computadora, y está en español, inglés, portugués y francés.
Lo pensamos para chicos de 4 a 8 años. Antes de los 4 la idea de agrupar por una característica todavía cuesta, aunque el arrastre se maneja bien desde mucho antes. Si el chico no lee, el animal guía de cada lugar alcanza para entender de qué se trata.
Se arrastra el animal desde la bandeja de abajo hasta el lugar que le corresponde. También funciona tocando: un toque al animal y otro al lugar. Si el destino está mal, el animal vuelve solo y se puede reintentar.
Treinta y siete en total, repartidos entre los que caminan o corren, los que reptan, los que vuelan, los que nadan y los que saltan. Cada ronda toma unos pocos, así que dos partidas seguidas no traen los mismos.
Porque nada y también camina, y en un juego de clasificar eso convierte una respuesta razonable en un error. Por el mismo motivo quedaron afuera el cocodrilo y el lagarto, que caminan, y la liebre, que dibujada es idéntica al conejo. Preferimos menos animales y ninguna respuesta injusta.