Para los más chiquitos, con arrastrar y soltar
Arriba están las sombras y abajo los dibujos. El chico arrastra cada dibujo hasta la sombra que tiene su forma, y cuando acierta la sombra se llena de color y una voz dice el nombre en su idioma. Es de los primeros juegos que un chico de dos años puede resolver solo, porque no hace falta leer ni contar: solo mirar la forma.
Empieza con tres dibujos por ronda y pasa a cuatro cuando el chico ya entendió. Son ocho rondas y después el festejo. No hay puntaje ni reloj, y equivocarse no cuesta nada: el dibujo vuelve solo a su lugar y se puede intentar de nuevo las veces que haga falta.
Funciona en computadora, tablet y celular, y se puede proyectar en la pizarra del aula para jugarlo entre todos. No pide registro ni descargar nada.
Está pensado para 2 y 3 años, que es cuando empiezan a reconocer formas. Los más chiquitos lo juegan con un adulto al lado; a partir de los 4 lo resuelven solos y rápido.
No. En la pantalla de juego no hay una sola palabra: se juega mirando las formas, y la voz dice el nombre de cada cosa cuando el chico acierta.
Nada. El dibujo vuelve solo a su lugar y puede intentar otra vez. No hay puntaje, ni tiempo, ni sonido de error: a esta edad equivocarse es cómo se aprende.
Sí, está pensado justo para eso. También se puede tocar el dibujo y después su sombra, por si arrastrar le cuesta.
Cuarenta: animales, vehículos, ropa, comida y objetos de la casa. El juego no repite ninguna hasta haberlas mostrado casi todas.