Doce sonidos cotidianos que están todo el tiempo alrededor y casi nunca se nombran: el timbre, la canilla abierta, el microondas que avisa, las llaves. Poner nombre a lo que ya se escucha todos los días es un ejercicio de vocabulario tan útil como el de los animales.
Timbre, teléfono, aspiradora, despertador, ducha, puerta, licuadora, microondas, reloj, grifo, sartén y llaves.
Suma vocabulario de objetos que el niño usa a diario y entrena la atención auditiva en sonidos que no son ni voces ni música, que es lo más difícil de distinguir.