La primera decisión del reciclaje, simplificada para los más pequeños: cada basura va al contenedor verde de reciclables o al marrón de orgánico. Con solo dos opciones y piezas bien grandes, los nenes de 2 a 4 años pueden jugar solos y siempre ganan — si se equivocan, el contenedor devuelve la pieza con una sacudida simpática y prueban de nuevo. La pregunta que aprenden a hacerse es la base de todo: ¿esto es un resto de comida o se puede reciclar?